lunes, 1 de febrero de 2010

farmeando segunda dosis

Después de nuestra visita al granero, nos dirigimos a una granja más, ésta siendo de tomates, melón regular y pepino, ésta granja era una mucho más industrializada y tecnológica que la anterior, desde el momento del plantío hasta el momento en que se empaqueta el producto y se envía a sus compradores (en su mayoría supermercados).

La Granja tenia invernaderos de unos 5 metros de ancho por 50 de largo, agrupados por decenas, formando un cuadro gigantesco de plantío que se repetía unas 20 veces cuando menos, claro que a la fecha seguramente esa cantidad ya no es tan aproximada, pues ya se estaba realizando la construcción de unos 10 invernaderos mas, de las mismas proporciones. La Función de dichos invernaderos es la de mantener una temperatura constante dentro del mismo y mantener libre de bacterias a las plantas y sus frutos.

Muy desafortunadamente, en la granja no se encontraban los ingenieros encargados de varios procesos de la misma, pero aún así tuve la oportunidad de observar de cerca algunos de los procesos de ésta granja, empezando por un cuarto donde se encontraba una bomba que sospecho se utiliza como un sistema de irrigación de fertilizantes muy interesante, así como varias cajas de abejas, utilizadas para la polinización de las plantas de tomate dentro de los sofisticados invernaderos a los cuales no pude ingresar debido a que para entrar a los mismos se requiere pasar por un sistema de desinfección para eliminar bacterias dañinas para los tomates, y no tenía ganas de bañarme dos veces en el mismo día…

 

Proseguimos al área de empaquetado del producto, donde nadie se encontraba empaquetando nada, debido al frio causado por una baja de temperatura pocos días antes, la cosecha del tomate se retraso, pero de todas formas pude ver el método de empaquetado, consistiendo este en meter el tomate en una maquina repartidora que envía el producto por una banda móvil hasta dejarlo debajo de una caja metálica que se encarga del conteo de tomate y de la separación del mismo a partir de su tamaño, haciendo esto con un interesante método, similar al que las cámaras usan para detectar las sonrisas y rostros de las gentes y les toman fotos, un método “del diablo” como suelo decirle, ésta caja, también toma fotos a gran velocidad y realiza por computadora un cálculo de la cantidad de tomate y se encarga de que este se separe según su tamaño a diferentes recipientes metálicos donde empleados de el área de empaquetado se encargan de introducirlos en cajas y de remover algún tomate del tamaño equivocado que pudo haber sido separado por error de la maquina, la función de la misma si es justificada, pues hace una selección preliminar con menos de 5% de probabilidad de error, haciendo que los empaquetadores solo quiten uno o dos tomates del tamaño equivocado, una labor muy sencilla comparada con la de hacerlos seleccionar tomate por tomate entre decenas de kilos de los mismos hasta separarlos manualmente por tamaños a criterio subjetivo.

 

Después de esa interesante visita a la granja y el consumo de mis ya muy requeridos alimentos fui a visitar una interesante fabrica, la fabrica en Ciudad Mier de Don Cuco, una excelente fabrica de Botas, especializada en pieles exóticas, Don Cuco un hombre que hacía y reparaba calzado en Ciudad Mier y le heredo éste negocio a su esposa e hijos al fallecer, hoy en día la fabrica cuenta con una enorme selección de botas, así como otros tipos de calzados, botas, cinturones, sombreros, hebillas, y demás artículos que no están limitadas a un tipo clásico de norteño o de cowboy texano, incluso note en ésta visita que las botas de Don Cuco son el calzado oficial de un evento conocido como el “Moto Rally Fronterizo 2010”.

 

Dentro del local se le recibe a uno con un trato amable por la viuda de Don Cuco, la señora Lala, así como sus hijos (uno de los cuales tiene una extensa coleccion de puntas de flecha, facilmente mas de 1000 ejemplares). Se le muestra el tipo de calzado y se le ofrece a los que vengan con calzado de piel una pulida y boleada gratuita, todavía tengo el brillo en el calzado hoy inclusive. Aparte de los exóticos tipos de piel con los que cuenta la fábrica que son por ejemplo: Pitón, Avestruz, Caimán, Cocodrilo, Venado, Mantarraya, Oso Hormiguero, Anguila, Cabra, Cuello de Toro y un muy Gran Etcétera también cuentan con imitaciones de las mismas pieles con una fidelidad de textura casi indistinguible.

 

Los Precios -marcados en su mayoría en dólares- varían mucho dependiendo de cantidad y tipo de piel, por ejemplo unos elegantes zapatos de res y avestruz tienen el mismo costo que una pequeña cartera hecha con piel de Mantarraya, 45 dólares que al cambio de hoy nos representan unos poco dispensables 580.00 pechereques.

Después de recorrer la tienda, y el área de fabricación, donde aprendí que no hay un solo trozo de piel que se desperdicie, pues a todo le encuentran forma de meterlo en lo que sea y aun así consiguiendo estilos variados, para todos los gustos que pudieran haber, el verdadero desperdicio es mera y literalmente polvo residual de las pieles color calcetose, que no me extrañaría si le encuentran algún día un buen uso.

Con una cartera de Mantarraya en mente para una futura visita y mis zapatos bien brillantes concluí  mi viaje granjerovaquero y también la tercera dosis de mi bloggg, así que me gustaría que me dejaran sus comentarios, dudas, quejas, sugerencias o alguna señal de vida porque aquí ya empieza a apestar a solamente yo y no es muy sano…